jueves, 2 de diciembre de 2010

Dos poemas

Miguel Ángel Flores


A UN AMIGO

En niebla de sueño y crespas hebras de silencio
La mansión en noche sepultada
Y es manto frío el verano;
A veces un adagio o la voz del sistro en viento,
Y suave brisa que sacude vestimentas.

En paz están los hombres y beben de mi odre.
Los libros se apilan a mi lado y toco la lira;

Se borra el rostro del sueño en vigilias de insomne.
Y mi huerto es festín de vegetales,
Y magra es la ración y suficiente.
El arroz es polvo y fermentará en vino,
Ofrenda para los huéspedes.

Palabras ilegibles del hijo menor,
Y su balbuceo de signos en la red de palabras;

Olvido formalidades
Y miro las nubes, pasan a lo lejos;
Es la caverna del día en el altar de sombras.



POEMAS RURALES CON ANHELO POR EL PASADO

Instrucciones del viejo maestro:
No acumules sin cumplir.

Y presumo magra escarcela y ambición desnuda.
No puedo hacer míos sus distinguidos modales.

Azar son las horas de un esfuerzo sólido.
Tomo el arado y me entrego a la jornada,
Y la conversación es eco de máscaras rurales.

A través de los campos roturados en la distancia sopla la brisa
Y oscuras aves engendran el torrente.
No se hacen cábalas sobre la cosecha.
Y cavan en mi vivir mi tormento:
Que se alegre el corazón con cordura.
A veces doy descanso a la siembra y al arado,

Nadie pasa, nadie pregunta como antaño por las señas del camino.
Regresamos en compañía del sol,
Y en mis pensamientos me consumo
Con los amigos bebo vino: da contento y locura,

Cierro la puerta de mimbre y recito poemas,
A veces nacen alegrías entre los días inhábiles.
(A partir de los poemas de Tao Yuanming)