lunes, 9 de agosto de 2010

Cuatro poemas

León Plascencia Ñol


IMITACIÓN DE JOSÉ WATANABE, QUIEN A SU VEZ IMITA A BASHO

Los dragones voladores despiertan
una insospechada duda: ¿cuánto del río subsiste
en el poema? Aletean minúsculos frente a mí y yo quisiera escribir
un sijo para ti. Tengo compasión: la roca
está cansada por el paso del agua, choca contra ella y la rebasa. No
hay molde para contener un ejército de dragones alados enfrentándose
a la brisa que sale de los juncos. Quería decirte en este poema
algo sobre la belleza roja del paisaje. Fue sólo un momento. Vi el agua
descender abochornada por el río: se cubría los pliegues y aparecieron ellos,
un ejército marcial y fiero. Todo el rojo no cabe aún, explota
silencioso. Las hojas del árbol parecen garras que se abren rojas
también en su melancolía. Quería escribirte este poema. La lluvia no me deja. Sólo
conservo del paisaje lo que ya olvido. ¿Cuánto del río subsiste
entre nosotros?


ENCONTRADO EN UNA LIBRETA DE M. P.

This is what I am doing now.
M. P.

Esto lo estoy haciendo ahora.

Colinas rojas frente al cementerio, dices.

Una superficie brillante en la mesa, papeles dispersos, un chorro cayendo en el búcaro, desperdiciados colores entre el humo.

Como un brazo extendido.

No hay escritura visible.

Dice: al borde del hombro, en el pliegue de la boca. O cambias de posición en la tumbona—           Letras que se oscurecen.

Me gustaría irme a Madagascar. Aprendí a encontrar los signos ocultos de la lámpara.

Di: Esto lo estoy haciendo.

Di: Ahora el muelle es algo que te mencioné. Como mi nombre y la botella junto al guijarro.

Posiblemente la puerta entreabierta. El lenguaje.

Di: las nubes de Hong Kong son muros, dices.
Estas brisas.

Estos árboles que perdí, me acostumbré a decir, dices.

Hubo un camino.

Antes de saberlo, las olas tuvieron algo de familiar.           Es     lo mejor que pude hacerlo—

Di: ahora una seguridad, unos lugares.

Di: la playa afecta a la alabanza.           Lenguaje, dices.

La primera estela, la rompiente.

No hay complejidad en los suburbios. Johnson, Blake, Williams. ¿Antes hubo amor?

Hablo como un recolector de algodones, dices.

El lenguaje es un guijarro.


PAISAJE Y GESTOS

Si fuera tú, le digo,
esperaría primero una imagen antes
de intentar un discurso natural. Por ejemplo,
preguntaría sobre las gotas esparcidas
en las baldosas y no por el duque de Sforza.
Lo vimos aquel día, ¿lo recuerdas? Aunque creo lo olvidaste,
como las flores que tiramos a la basura. Hay gestos
tan livianos que están presentes: un poco
de café en tus labios, el dedo
que toca la expresión de extrañeza de tu ceja. Una nube
que es serpiente. Algo de Valéry
diría pero callo. Había montículos
de arena, zonas abandonadas, una estrella reluciente
en pleno azul y una franja de robles al cruzar
tan sólo la avenida. Si fuera tú, detendría la vista
en este paisaje de edificios. Son hormigones, concreto
que se alza. Pero no hay abandono, hay belleza
entre los escombros, la grúa que gira, los castillos
que sostienen estos mundos. Una estela, un muro
de lluvia ligera no ahuyenta la visión
de que algo ha cambiado. Hay reiteración
en el orden natural de la luz
en ciertas horas. No podría decirlo.


CARPINTEIRO

Los trabajos del pájaro carpintero
tienen algo de luz demorada. Un rápido
golpeteo en la rama altera todo el orden
que me pediste. Hay azules y morados
bajo nuestros pies. Cada golpe
del carpintero provoca un quiebre
en el mundo. Pudiéramos estar desnudos, dices. Bajo
los párpados sucede casi todo. El carpintero
no se oculta y busca lo frágil de la rama. Un poco
de escritura entre los cuerpos
y las gotas caen hacia tu espalda. Me quiebro,
dices mientras el carpintero barrena. Tan sólo
cinco nubes fotogénicas, una sombra
de flores alrededor de la banca. Podríamos
delimitar el espacio, la grama
o el tepe a cinco metros de nosotros.
Volvería a decirlo: Este abanico /
hay que tirarlo (Basho). Y entonces
el carpintero me mira, lanza un picotazo
más fuerte: “La manera de respirar
que proviene de ti, tiene algo de golpe
y sufrimiento”. El carpintero
abre sus alas. Un gesto
ligero para que pase el aire. Deberías
saberlo.