viernes, 24 de julio de 2009

La muerte

Eduardo Lizalde

Cuando a mi puerta llegue,
le franquearé la entrada…
Cuando me diga airada
que la existencia entregue,

me abismaré en la nada
de su mirar incierto,
y ante el umbral desierto
me esperará callada.

Cuando se acerque al lecho,
cuando la vea enlutada,
cuando me brinde abrigo,

me clavará en el pecho
su rutilante espada
y partirá conmigo.