lunes, 6 de octubre de 2008

La lengua de Cervantes: Diez poemas dementes

José Emilio Pacheco
(Fragmentos)



1. PAPÁ

En el Jardin des Plantes,
A la vista de todos y sin recato,
Grita ebrio El Poeta Loco al gorila preso:

“Papá,
¿Por qué al pararte en dos patas
Y oponer el pulgar a los otros dedos
(Te autonombraste Adán por haber cumplido esta doble hazaña
Y dijiste estar hecho de arcilla roja
Animada por el Gran Soplo Divino),
Lo primero que hiciste fue aparearte
Con otra simia o primata,
Desgajar una rama para volverla mazo o lanza o espada,
Asesinar a tu hermano el mono
Y a tus otros hermanos los Neandertales
E imponer tu primatecía?

“Papá,
Con tu acto fundacional
Nos diste la certeza más perdurable:
La gente mata, daña, veja, humilla, tortura
Sólo porque el hacerlo le da un placer infinito.”

“Papá,
Mejor te hubieras quedado allá arriba en tus árboles
En vez de poner en marcha,
Con tu triste ambición de volverte dios,
Todo este gran desastre que no ha cesado
Y acabó por hacernos lo que somos.”



2. LA EDAD DE SENECTA Y DOS


Bebe de un sorbo su tercer coñac
Y afirma cabizbajo El Poeta Loco:
“Aquí en esta mesa
Escribía el joven toda la mañana,
A lápiz, con fluidez, sus mejores cuentos,
Obras maestras aún
Cuando tantas y tantas se han marchitado.

“Pasan treinta y cinco años o veinte siglos.
Vejado por la vejez el pobre escritor
En su casa de Idaho intenta
Hilar dos frasecitas para un saludo
Al nuevo presidente John F. Kennedy.
Ya no puede escribir. Nada le sale.
La Estrella Máxima
Tiene pulverizado el cerebro.

“Entonces el cazador se vuelve su presa.
Abre la boca
Y se dispara toda la carga del rifle.

“¿Qué le pasó en esos años?
Por obra de los medios el joven Ernest
Se convirtió en Papá Hemingway.”


3. DECIRES

Cuenta El Poeta Loco en Les Deux Magots:
“—Dame amor—, pedía aquella muchacha
En referencia lírica y concreta
A lo más material de la materia,
Elíxir que los dioses de la India
(Dice el poema sánscrito) extrajeron
Del abismo del mar y ahora preservan
En los desiertos de la Luna para
Que sea posible continuar la vida.

“Pero ella sólo demandaba amor,
Sin misticismo ni sublimaciones.

“—Esto es amor— diría Lope de Vega.”