viernes, 3 de octubre de 2008

Cielo oscurecido, cielo claro

Eduardo Milán

cielo oscurecido, cielo claro
confundidos otoño y primavera
lluvia intensa sobre la tierra tensada
el tordo se equivoca de estación, no hay lombrices
la paloma de estación, no hay gusanos

si midiera esta escritura con la misma vara del trabajo asalariado migraría
cuándo empezamos a imitar la condición de ciertos pájaros
caducó la tierra del ser
la ciudad del estar
las calles y caminos de mezclarse

ir de aire en aire convertido en familiar empresa para hambrientos
nunca aceptados en total
sedientos ciento por ciento
él, ella, los dos niños
en busca del acontecimiento que cambie este destino
un aroma de pinos para pecho, para alma

familiar empresa en el aire
ninguna seguridad salvo el aire
ningún agua, ninguna tierra, ningún fuego que caliente
la rueda alrededor de la palabra

frotar una palabra con otra no produce chispas
un cuerpo contra otro no electricidad
sólo el pelo es cierto
conduce el peine hacia abajo
peine rojo
caído con el cambio de luces en la bocacalle

el salirse del poema
el salirse del saltarín poema afuera
el salto afuera ya no opera
el poema está afuera por la misma vara
sobre la misma vara que se mueve, tensa
un pájaro lo mira, del gobierno
preciso, al poema lo mira del gobierno un pájaro
preciso, un pájaro del Estado
ahí es donde chocan pájaro con pájaro

para esto existe la expresión
el extranjero es pura expresión contaminada
el aire está podrido más o menos
la expresión pretende una pureza en cambio
para quienes salieron puros del país el golpe es fuerte
puerta que se cierra en cara
-no es necesario quemar en la plaza al hereje
basta la llamada el viernes en que lo dan de baja
el padre cuelga, vuelve la cabeza
Eurídice desaparece con Juanita y Pablo

vara verde de la migración
no apta para maduros
la edad del durazno en el hombre
el durazno, fruta capturada
el tiempo, que no suelta, actúa
la misma vara verde
con una diferencia capital, calculada
los pájaros regresan

y con otra diferencia
sin un gramo de grasa