martes, 30 de octubre de 2007

Teoría de la visión al pie de un poema de Seferis

Eduardo Chirinos

Qερινὸ ἡλιοστὰσι, IA´

[1]

yo te miraba con toda la luz y oscuridad que poseo así
termina un poema así comienza otro ¿o es acaso el mismo?
nunca estuve en grecia nunca respiré la brisa de los pinos
el monstruo ha muerto su hedor inunda las playas su luz
trae otros cielos otros mares igualmente azules ese mar
está muy lejos cubre de ceniza esta página oscurece mi boca

[2]

mirar sin luz es un arte lo aprendí de niño cerraba
los ojos hasta hacerlos doler hasta olvidarme de mí
qué hermoso decía la dama de negro la dama de blanco
me sentaba en sus rodillas tapaba en silencio mis orejas
me enseñaba a leer decía el exceso de luz oscurece
cuídate del brillo cuando escribas solo y sin luz

[3]

el poema habla de otra cosa habla del mar que dicen
calma del final de una isla muy hermosa de la brisa
cálida deslizándose en tu piel habla de un pulpo
arponeado en los bajíos de su tinta oscureciendo
el agua de la eternidad que precede a la belleza

[4]

compartimos el pan y la sal compartimos el hacha
que partió el árbol compartimos la mesa las flores
la música que escuchamos al dormir es la misma
al despertar nuestro monte no es de egina los pinos
se adormecen ¿cómo he de mirarte?

[5]

la dama de negro dijo antiguamente se creía
que la luz eran rayos que brotaban de los ojos ver
era nombrar el mundo despejar su tiniebla la dama
de blanco dijo antiguamente se creía que la luz
borraba el contorno de las cosas las volvía claras
hasta desaparecer le pregunté cómo era posible
me dijo escribes poemas ¿acaso no lo sabes?

[6]

¿alguna vez escalaré el monte danzaré junto a los pinos
sentiré en mi boca el sabor amargo de la sal alguna vez

veré la tinta del pulpo resollando en la espuma
la luz de este poema oscureciendo el mar?

[7]

no dijo la dama de blanco tu deber es escribir haya
o no haya sol tocar el revés de la cartografía hundirte
en la tinta del pulpo y mirar si es posible mirar pero
no ver sí dijo la dama de negro tu deber es callar haya
o no haya sol torcer hacia adentro la lengua aceptar
el placer y no escribir si es posible no escribir

[8]

he abierto el libro en el solsticio de verano
sus páginas me devuelven una voz que no es la mía
esa voz sabe de mí con familiaridad enumera uno
por uno mis defectos la interrogo es inútil esa voz
conserva un mechón de cabellos amarillos la prenda
de un amor imposible el concierto de tchaikovsky
la hora exacta de la muerte de mi abuelo páginas
enteras que había borrado y escrito le dije tú ganas
¿qué quieres de mí?

[9]

hay rayos que parten del sol rayos que parten del ojo ellos
crean las cosas al tocarlas y así existen si duermes desaparece
el mundo si despiertas se hunde por el sumidero adónde va
no lo sé pregúntale a leonardo a paracelso pregúntale el ojo
es una geometría de círculos un planeta que gira sin importarle
nada sin detenerse a contemplar el sol qué turbio el sol
cubre de ceniza esta página oscurece mi boca

[10]

siempre lo mismo el mar azul el polvo de egina la tinta
del pulpo encharcada en la voz o en el papel siempre
lo mismo aunque la escena cambie de sueño o de deseo
aunque la belleza diga no y la verdad cierre sus ojos

yo te miro con toda la luz y oscuridad que poseo